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Votos matrimoniales: 5 formas de escribirlos, con ejemplos

En resumen: ¿cómo escribir tus votos matrimoniales?

Unos buenos votos duran entre uno y dos minutos y mezclan una anécdota personal, una promesa sincera y un toque de humor. No hace falta ser escritor: parte de un esquema y adáptalo a tu personalidad. En este artículo verás cinco enfoques, con ejemplos de textos que puedes personalizar libremente.

  • Clásico: los votos de siempre, reescritos con tus palabras (tienes un modelo en el artículo).
  • Estructurado: un guion a prueba de bombas — cómo os conocisteis, qué ha cambiado la otra persona en ti, promesas.
  • Romántico: un discurso en verso.
  • Cómplice: un texto construido con vuestras fechas y anécdotas en cifras.
  • Tímido: unos votos grabados en vídeo por adelantado y proyectados el gran día.

El intercambio de votos es un momento tan simbólico como temido: nos permite rendirle homenaje a la persona amada y decirle lo que sentimos, pero también nos empuja contra las cuerdas. ¿Conseguiremos controlar la emoción, vencer la vergüenza y sostener nuestras palabras delante de tanta gente?

Y, sobre todo, ¿cómo se escribe el discurso que va a dejar boquiabiertos a la sala entera y a tu futuro marido o mujer?

A todos nos gustaría, en ese momento, ser de los que escriben con facilidad, de los que dan con el equilibrio perfecto entre humor y emoción sin aparente esfuerzo.

Pero el único texto de más de tres líneas que hemos escrito en los últimos dos años es la carta para darnos de baja del móvil… y hasta esa la copiamos de una plantilla.

Así que, aunque un discurso de boda tiene que ser único y personal, nada impide pedir un poco de ayuda para escribirlo, adaptándolo a nuestra personalidad: no cuesta nada. Todos necesitamos amor, sí, pero también un poco de inspiración.

1. Si te va lo clásico, tira de votos tradicionales

Clásico no es sinónimo de aburrido: también puedes apoyarte en un esquema y ponerle tu sello, retocando con acierto un texto ya escrito. Incluso puedes meterle algo de humor.

(El texto que viene a continuación se nos ha ocurrido a nosotros; te lo prestamos encantados.)

«Yo, (…), te tomo a ti, (…), como esposo/a. Prometo quererte, cuidarte y respetarte durante toda nuestra vida, en la riqueza y en la pobreza. Te prometo apoyarte en los buenos y en los malos momentos, ser tu pilar y que tú seas mi imprescindible.

Me comprometo hoy, delante de nuestros amigos y de nuestra familia, a celebrar cada día nuestra unión como si fuera el primero.

Te quise, te quiero y te querré…» (seremos muy clásicos, pero una frase de canción nunca le ha hecho daño a nadie).

2. Si eres de los organizados, hazte un guion a prueba de bombas

Cuando no sabes por dónde empezar ni cómo ordenar las ideas, lo mejor es montar un esquema: seguir un guion que te permita desarrollar lo que quieres decir de forma equilibrada. No tiene más misterio que un comentario de texto de la selectividad.

Menos mal que tu media naranja debería inspirarte bastante más que la métrica de un soneto.

  • Puedes seguir el hilo de la relación; por ejemplo:

– Cómo nos conocimos

– Cómo evolucionaron nuestros sentimientos y nuestra relación

– El presente

– Cómo vemos el futuro, juntos

(De nuevo, el texto que viene a continuación sale de nuestra imaginación desbordante. Si te inspiras en él, acuérdate de cambiar las fechas y los nombres de los protagonistas; si no, puede quedar bastante raro.)

«Es 15 de marzo de 2018: hace un tiempo horrible, he tenido un follón enorme con el transporte y llego tarde a la famosa fiesta en casa de Javi. En resumen, la cosa empieza mal. Cruzo la puerta de ese piso que me conozco de memoria, sin saber todavía que hoy mi vida va a cambiar.

Y entonces te veo.

Te estás riendo. Me pareces luminosa, preciosa. Intento acercarme, no lo tenía nada fácil, pero al final consigo una cita contigo para la semana siguiente. Qué suerte tuve de hacerte reír aquel día.

Así que volvemos a vernos. Y a partir de ahí, todo va rodado. Quiero estar contigo todo el rato. Todo el rato. Me gusta todo de ti: tu fuerza, tu determinación, tu generosidad, tus ganas de vivir. Ya no nos separamos: vivimos, soñamos y viajamos juntos.

La vida contigo es bonita. No tardo mucho en decidirme, para mí está clarísimo. Quiero pasar el resto de mi vida contigo.

Hoy estoy aquí delante de ti y de toda la gente a la que queremos. No querría estar en ningún otro sitio, y tú me haces el hombre más feliz del mundo al hacerme un hueco a tu lado.

Tengo ganas de futuro contigo, de hacerme viejo contigo, de contar juntos nuestras canas. Tengo ganas de ver crecer a nuestros hijos y a nuestros nietos. Tengo ganas de toda esta vida contigo.

No perdamos el tiempo, seamos felices juntos. Te quiero.»

  • Otro ejemplo: hazte unas cuantas preguntas y, respondiéndolas sin más, conseguirás bastante fácilmente un discurso bonito, que se te parezca y que refleje lo que sientes de verdad:

– ¿Qué sentí cuando conocí a mi pareja?

– ¿Cómo me siento a su lado?

– ¿Por qué di el paso y decidí casarme?

– ¿Cómo me imagino dentro de 10 o 15 años con ella?

Pareja emocionada durante su discurso de boda

3. Si eres romántico, piensa tu discurso en verso

Si notas dentro de ti la reencarnación de un poeta, puedes sorprender al público con un poema bonito, o incluso con un texto en verso libre estilo spoken word.

Para eso no hace falta ponerse en plan Neruda ni pasarse de vueltas: ser uno mismo sigue siendo la regla número uno de unos votos que funcionen, también en verso.

También puedes pensar en una frase o en una cita que vuelva al principio de cada estrofa, que resuma vuestra historia y le dé ritmo al poema.

Y para los menos inspirados, hay grandes poetas que han resumido muy bien el amor:

Gustavo Adolfo Bécquer:

«Podrá nublarse el sol eternamente;

podrá secarse en un instante el mar;

podrá romperse el eje de la tierra

como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

cubrirme con su fúnebre crespón;

pero jamás en mí podrá apagarse

la llama de tu amor.»

4. Si te gustan los números, abusa de ellos en un discurso lleno de fechas y anécdotas

Eres contable, tienes memoria para las fechas… los números también pueden servirte de base para un discurso que mezcle con finura emoción y humor:

(Otra vez, el texto que viene a continuación sale de nuestra imaginación desbordante. Si te inspiras en él, acuérdate de cambiar los datos y los nombres para que encajen con vuestra historia; ni que decir tiene.)

«Álvaro:

Ya lo sabes, siempre me han gustado los números. Por eso he decidido compartir contigo unos cuantos que, en mi opinión, resumen mejor que nada nuestra historia:

3281, los días que ya hemos pasado juntos.

32, las miradas que te eché antes de atreverme a acercarme.

10, los mensajes que nos mandamos al día para asegurarnos de que la jornada va bien y para llenar el hueco que dejamos el uno en el otro, aunque sean solo unas horas.

116, las discusiones por ver quién no fregaba los platos.

10814, las veces que te he encontrado guapo.

2600, los chistes malos tuyos con los que me río, casi siempre a mi pesar.

89, las veces que te he despertado de noche para que fueras a comprobar que no había nadie en casa.

Y luego una fecha, entre otras: ese famoso 6 de marzo de 2021, el día en que me pediste que pasara el resto de mi vida contigo. Y, por último, 327, las veces que me he dicho: qué bien hice diciéndote que sí.

Hoy, 8 de mayo de 2022, te lo digo una vez, delante de testigos: te quiero, y te querré durante las decenas de miles de días que vamos a pasar juntos.»

5. Si eres tímido, graba tus votos por adelantado

Un discurso de boda está muy bien, pero no hace falta ponerse malo durante semanas por el miedo a hablar en público, aunque sea delante de la familia y los amigos: ya tenemos bastante que gestionar para el gran día, y tiene que seguir siendo agradable para nosotros.

Hay varias alternativas para no decepcionar a tu pareja sin tener que tartamudear delante de un público:

  • Preparar el discurso por adelantado y proyectarlo cuando tu pareja llegue a la ceremonia.
  • Hacerlo a lo Love Actually y declarar tu amor con carteles, que vas pasando delante de los invitados.

Y todo esto, con música de fondo para sumarle emoción a un momento que, estamos seguros, no se le va a olvidar a nadie.